Parte V · LA IA EN EL MUNDO REAL
Trabajo y economía
17.1Automatización: una ola diferente
17.2Profesiones amenazadas, transformadas, creadas
- Las más expuestas: la introducción de datos, la traducción básica, la atención al cliente de primer nivel, ciertas funciones administrativas y contables, el desarrollo repetitivo.
- Las nuevas profesiones: ingeniero en aprendizaje automático, data scientist, ingeniero de instrucciones («prompt engineer»), especialista en ética de la IA, «entrenador» de modelos, jurista especializado en IA, coordinador humano-máquina. En Francia, en 2026 se publicaron más de 160 000 ofertas relacionadas con la IA, lo que sitúa al país a la cabeza de Europa.
17.3El efecto sobre quienes empiezan
17.4El trabajo oculto detrás de la IA
17.5Productividad, crecimiento y el gran debate económico
Por un lado, los optimistas recuerdan que cada revolución tecnológica (máquina de vapor, electricidad, informática) destruyó empleos pero creó más, al aumentar la productividad y generar nuevas riquezas y nuevas necesidades. Según ellos, la IA liberará a los humanos de las tareas ingratas, impulsará el crecimiento y hará emerger profesiones hoy inimaginables. Creer que la cantidad de trabajo es fija (y, por tanto, que un empleo automatizado es un empleo perdido) sería un sofisma clásico (la creencia en una «cantidad fija de trabajo»). Es la lógica de la destrucción creativa descrita por el economista Joseph Schumpeter: el progreso técnico destruye sin cesar actividades antiguas, pero hace nacer otras nuevas, a menudo más productivas.
Por otro lado, los prudentes subrayan que «esta vez podría ser diferente»: la ola es más rápida, más amplia (afecta a casi todos los sectores al mismo tiempo) y ataca lo cognitivo, sin que se sepa hacia qué tareas se redesplegarán los humanos. Señalan los riesgos de agravamiento de las desigualdades (entre quienes poseen la IA y quienes la padecen, entre cualificados y no cualificados, entre países) y la brutalidad de la transición, aunque el desenlace a largo plazo fuese favorable. Es en este marco donde resurgen debates de fondo sobre la distribución: la renta universal (entregar a cada cual una renta básica, financiada con las ganancias de la automatización), pero también vías concurrentes, como la formación y la transición financiadas por la colectividad, el reparto del tiempo de trabajo, una fiscalidad repensada del capital (o incluso de los robots), o «dividendos» de la IA. Ninguna concita consenso, pero todas parten de la misma constatación: si la IA crea mucho valor desplazando el trabajo, la cuestión de saber quién se beneficia de ello no se resolverá por sí sola.
17.6El retorno del cuerpo: robótica y trabajo manual
Para recordar (capítulo 17)
- La ola de automatización actual es diferente: afecta a las tareas cognitivas y creativas, no solo manuales. Razonar en tareas, no en profesiones: ¿la IA sustituye o aumenta?
- Hecho inédito, esta ola golpeó el «cuello blanco» antes que el «cuello azul» (paradoja de Moravec); pero la IA encarnada (robots, cobots, exoesqueletos, capítulo 13) extiende ahora la automatización, y la aumentación, al trabajo manual.
- El escenario dominante es la recomposición (la mayoría de las profesiones transformadas, una minoría suprimida, una minoría aumentada); emergen nuevas profesiones.
- Los empleos de inicio de carrera son los más afectados (alrededor de un 16 % de caída para los de 22 a 25 años en las profesiones expuestas en Estados Unidos), sobre todo mediante una ralentización de las contrataciones.
- La IA se apoya en un trabajo humano oculto (anotación, retroalimentación humana, moderación), a menudo precario y localizado en el Sur: un reto de ética y de justicia.
- El gran debate económico (destrucción frente a abundancia) sigue abierto; el reto central es la formación y la distribución de las ganancias, una elección política.
Del mercado de trabajo a los mercados a secas: el capítulo 18 traza un panorama de la IA en las finanzas, el transporte y los demás grandes sectores.